A 2 años, Familia de Coatetelco Morelos aún sufre el arrebato de su hijo por el 19-S

La primaria en que iba el menor lo recordó con un pase de lista, no así las autoridades que han olvidado apoyar a sus padres.

A un año del sismo del 19 de septiembre, la familia del menor que murió en el Centro de Salud de Coatetelco aún sufre su pérdida y trate de reponerse de los estragos de la tragedia, por su cuenta.

Hoy, hace un año de que José Miguel, de 10 años de edad, quien estudiaba el sexto grado en la Escuela Primaria “Felipe Ángeles” de Coatetelco y tocaba la corneta en la banda de guerra, dejó de estar físicamente con su familia. Aunque ya han pasado los meses, el dolor de su ausencia está presente entre sus familiares y amigos; sus padres aún se aprietan el pecho cuando hablan de él y por momentos se les escapan las lágrimas.

El 19 de septiembre de 2017, José Miguel se encontraba en el Centro de Salud con sus padres y su hermanita, de tan solo un mes y medio de nacida, cuando comenzó el temblor; su familia y la doctora de la clínica inmediatamente salieron de las instalaciones para ponerse a salvo; sin embargo, en ese momento, ocurrió la tragedia.
Un arco de concreto situado entre la reja de acceso y el inmueble se derrumbó: José Miguel ahí murió; la mitad de su cuerpo quedó atrapado por la plancha de concreto, y fue difícil recuperar su cuerpo. En el lugar, también perdieron la vida dos médicas y dos adultos más; otro menor fue trasladado al hospital aún con vida, pero más tarde pereció. Muchas personas más resultaron lesionadas.
Ángel Jiménez, padre de José Miguel, relató que a un año del sismo el dolor sigue intacto. Extrañan las risas, los juegos y ocurrencias de José Miguel, su fotografía permanece en la pared del área común de la pequeña casa, que aún está en obra negra. Ahí mismo está una tarjeta con la imagen de Cristo y el nombre del pequeño, también un morralito con uno de sus juguetes.

Helena, madre de José Miguel, quien resultó con severas lesiones aquel día, aún tiene secuelas por no recibir atención médica adecuada; usó collarín casi seis meses y en la actualidad no ha logrado hacer su vida normal por fuertes dolores en el cuello, espalda alta y brazo derecho, aunque se esfuerza mucho porque tiene que cuidar a su pequeña hija de un 2 años y dos meses.

La familia recibió ayuda mediante despensas y algo de dinero por parte de fundaciones, la ciudadanía en general y durante los primeros meses por parte del DIF municipal, pero desde el mes de noviembre nadie se ha acercado.
A pesar de que los hechos se registraron en el Centro de Salud, ni el personal del lugar ni de la Secretaría de Salud contactó a la familia.

 

La casa de los Jiménez se ubica en las afueras de la comunidad de Coatetelco, ya en la falda del cerro, es la última casa de la calle 16 de Septiembre de la colonia Pedro Saavedra; en la esquina aún se encuentra una cartulina de color naranja donde la familia agradece el apoyo de los voluntarios.

Helena no ha regresado al Centro de Salud, ha pasado meses en depresión y le ha resultado difícil seguir adelante. Ha recibido atención médica cuando el personal salubridad acude a la colonia los días viernes o ella va al Hospital General de Tetecala. No sabe cómo reaccionará al ver el lugar donde murió su hijo mayor.

El pasado mes de julio, la generación 2012-2018 de la Primaria “Felipe Ángeles” llevó el nombre de José Miguel y del otro menor que falleció el 19 de septiembre, en recuerdo de las víctimas del sismo del 19 de septiembre. También en el pase de lista sus compañeros de generación gritaron “presente” al escuchar su nombre, sus padres fueron invitados a la ceremonia y fue un momento de sentimientos encontrados, relató Ángel Jiménez.

A 2 años del terremoto, aun se ven casas maltratadas y la ayuda llega a cuenta gotas en la comunidad.

 

 

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